La Sindicatura de Cuentas de Cataluña es la institución encargada de fiscalizar la gestión económica, financiera y contable del sector público catalán. Ésta es una institución estatutaria creada como tal el 5 de marzo de 1984 por la Ley de la Sindicatura de Cuentas. Sus orígenes en Cataluña se remontan al siglo XIII, cuando el General de Cataluña instituyó los “oidores de cuentas” con la función expresa de controlar la gestión de los caudales públicos. De aquí nace el concepto de “rendir cuentas”, una exigencia imprescindible cuando afecta a los administradores de los recursos de la comunidad.
En Cataluña, la Sindicatura se ha convertido en una pieza fundamental del sistema democrático al servicio de los ciudadanos: todos los que administran o reciben dinero público tienen la obligación de rendir cuentas ante este órgano de control externo para garantizar su adecuada gestión. Es un órgano independiente del poder ejecutivo, que tiene por objeto facilitar la misión de control del Parlamento, poniendo al alcance de la cámara la información necesaria para fiscalizar al Gobierno, a las corporaciones locales y a todos sus entes dependientes.